El viaje y el lenguaje verbal y no verbal

La etimología de la palabra “viaje” proviene del latín “viático”, es decir, aquellas provisiones que necesitamos para enfrentar la vida fuera de nuestro acostumbrado territorio geográfico. Si dejamos a un lado el aspecto concreto de la definición y nos dejamos llevar por su lado metafórico, descubriremos una invitación a reflexionar sobre nuestras características individuales, sobre los instrumentos que poseemos para poder vivir la experiencia del viaje de manera positiva, para prevenir o superar las dificultades, para abrir nuestros horizontes y para emprender el camino de regreso a casa con un bagaje cultural más amplio del que ya poseíamos.

A partir de esta breve reflexión, resulta fácil asumir que el dominio de la lengua local es un instrumento fundamental para poder realizar nuestro antes mencionado  “viaje” metafórico.  Sin embargo, seguido nos olvidamos que el uso correcto del idioma va más allá de su utilidad práctica (para orientarnos , para mantener nuestra autonomìa, para expresar nuestras necesidades y para socializar), en realidad, el idioma hablado es solo el inicio del verdadero viaje cultural, el inicio de la gran aventura, porque éste es sobre todo, la gran puerta de entrada a la “COMUNICACION NO VERBAL”.

El lenguaje no verbal juega un papel primordial en la comprensión de cualquier cultura. Dominar el idioma es solo el primer paso para poder acceder a aquel lenguaje que no se aprende en los libros o en el diccionario pero que nos permite interpretar las sutilezas de la comunicación, las connotaciones morales y sociales que se le atribuyen a ciertas palabras o frases, a los  gestos, a los ademanes, a los silencios, al lenguaje visual, etc.

La compresión profunda del lenguaje no verbal nos ayudará a comportarnos con desenvoltura en un ambiente que hasta hacía poco nos parecía extraño, nos ayudará a entender el conjunto de reglas y comportamientos no escritos pero que son determinantes para el éxito del viaje y sobre todo, nos guiará en una experiencia verdaderamente enriquecedora. 

Alejandra Méndez, professoressa di spagnolo. Collabora con Centro Studi Ad Maiora.