Las diferencias entre España y Italia

Mi relación con Italia comenzó hace ya más de 9 años, cuando en la Universidad conocí al que hoy es mi pareja. Desde entonces, he descubierto poco a poco este país vecino. Con viajes cortos de fines de semana, vacaciones de varias semanas y ahora, finalmente, estableciéndome en Brescia.

Siempre se dice que los españoles y los italianos somos como primos porque nos parecemos muchísimo, pero yo creo que eso es solamente si no conoces las culturas a fondo. En los dos países somos divertidos, nos gusta la calle, socializar, comer y beber bien, la familia… pero creo que también tenemos muchas diferencias.

Los horarios, por ejemplo. Aquí se come y se cena muy pronto, algo que me encanta, ya que creo que se aprovecha más el día. Sin embargo, los fines de semana me gustaría cenar un poco más tarde y levantarme a mediodía. Pasando tanto tiempo en casa con la situación actual de emergencia, también he descubierto que, además de que los italianos se levantan muy pronto, son increíblemente activos: podan árboles, cortan el césped, hacen deporte… a todas horas. Es increíble la gran cantidad de “juguetes” que tienen en sus casas para pasar el tiempo libre.

Desde mi punto de vista, creo que en España en momentos de tranquilidad somos más de leernos un libro en silencio, alargar la comida o tomarnos unos vinos.

Otra cosa que me llama la atención es las diferencias tan grandes que hay entre el norte y el sur y la importancia de dejarlo claro para los italianos. El que es del norte, dirá que el norte es mejor, y el que es del sur, dirá lo contrario. Norte es igual a modernización, industrialización, la moda, el dinero… mientras que el sur es más buen tiempo, playa, diversión, buena comida…

He tenido la suerte de visitar muchas de las regiones de Italia, y para mí todos los sitios tienen cosas buenas. Lo mejor es siempre la comida. Tanto en España como en Italia llevamos lo que se denomina “dieta mediterránea”, pero qué manera tan diferente de cocinar y de relacionarnos con los alimentos. En Italia la dieta se basa en el grano, y sea en forma de pasta, arroz o harinas junto con otros alimentos, mientras que en España utilizamos más las legumbres y los guisos.

Me interesan además las diferencias en la cultura gastronómica de las regiones italianas. Más germánica y de invierno cuanto más al norte te encuentres, y más fresca y veraniega cuanto más al sur. No puedo olvidar los tortellini al ragú que comí en Bologna, los gnocchi al cime di rapa en Vieste o spaguetti alla carbonara en Roma, sin olvidar los deliciosos tiramisú, pizzas, bisteca alla Fiorentina, gelatti di pistachio, etc. que he probado en todos estos años

Lo que más me gusta de Italia es lo difícil que resulta elegir una ciudad o una región. Mundialmente conocidas son Roma o Venecia, sin olvidarnos de la increíble y calurosa región de Sicilia o de Verona gracias al célebre escrito William Shakespeare que, de hecho, nunca puso un pie en la ciudad. Puede que sea el país mejor vendido de la historia, gracias a los millones de personas que migraron a otros países alrededor del mundo y que llevaron su forma de vivir y consiguieron una vida mejor. Sin embargo, el conocimiento que se tiene de Italia fuera de sus fronteras es muy básico: pizza, pasta, el anfiteatro, la góndola… Creo que Italia es mucho más que eso. Es vinos, frutas, cítricos, montañas, monasterios, playas, islas, gestos únicos, historia, pintura, arquitectura…

Todas estas razones son las que me llevaron a pensar que sería un buen lugar para vivir, así que hice las maletas y estoy esperando a poder salir de casa para descubrir todo lo que Brescia y el resto del país tienen que ofrecerme.

Cualquier consejo es bien recibido…

Marta Sanchez, insegnante di spagnolo. Collabora con Centro Studi Ad Maiora